Estas semanas he aprovechado a ir al cine con frecuencia. Ha sido consecuencia de que he empezado a trabajar y por fin puedo disfrutar de mi tiempo libre. Ya hablaré de en qué cosiste mi trabajo.
De lo que quería hablar es del incremento de realismo que se puede ver ahora en las películas estadounidenses. Hasta hace bien poco era muy difícil imaginarse un final que no fuese feliz. Las relaciones amorosas eran como de cuento de hadas. Siempre había algún problemilla para dar vida a la trama que, tras ser superado, dejaba a la pareja tierna y feliz para el resto de sus vidas.
Sin embargo en los últimos títulos que he tenido la oportunidad de ver como el Gran Torino, El curioso caso de Benjamin Button , The reader… tienen finales amargos. Las relaciones son más realistas. Funcionan por un espacio de tiempo en el que dos personas “engranan” sus estados de ánimo, sus necesidades… pero que fácilmente se desestabilizan y se acaban.
Me gusta este giro que ha tomado el cine. La película te atrapa. Te inunda de emociones. Sientes que es real. No un cuento de hadas. No una excusa para comprar palomitas







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