Make everyday count

Pareja de palmeras
Pareja de palmeras

He decidido empezar la anotación con una frase que resume en pocas letras una idea muy poderosa: “Make everyday count” o lo que es lo mismo, haz que cada día cuente.

Según voy ganando años esta máxima cobra importancia. Cuando eres más pequeño sueles tener varias obligaciones que no te gustan: estudiar la carrera, escuela de idiomas, cuidar de tu hermano pequeño… Pero llega un momento en el que te deberías quedar sólo con una obligación: ir a trabajar. Mención aparte merece el tema de que es posible disfrutar en el trabajo pero eso será en otra entrada. Aún si lo pasamos mal en el curro nos quedan un buen puñado de horas libres. Ésas son las que están en nuestro poder. Ésas son las que tenemos la obligación de hacer que cuenten.

Que cuando llegues a la cama llegues con una sonrisa. Con algo más. Me da mucha pena cuando pienso en que para algunas personas los días de lunes a viernes son una monótona sucesión de días grises. Para algunos incluso los fines de semana son días grises.

Pero ¿por qué? Ojalá les pudiese comprar el tiempo que no saben aprovechar! Ni aunque mis días tuviesen 48 horas me llegaría a aburrir! Si es que, sin moverse de tu cuarto, hay un montón de cosas por hacer. Me encanta pintar con acrílicos o descubrir nuevas canciones con el Spotify. Hace poco me leí de un par de sentadas “Juicio Final” de John Katzenbach y ahora estoy con una novela romántica:  “El primer día” de Marc Levy.

Series. Hay tantas y tan buenas que ojalá tuviera cuatro ojos. Algunas de las imprescindibles:

  • Lost
  • Cómo conocí a vuestra madre
  • Californication
  • Hijos de la anarquía
  • Otras que he oído que están bien: Dexter, Big bang theory…

Siempre me ha llamado la atención aprender la guitarra eléctrica pero me falta tiempo. Y por supuesto, siempre hay blogs interesantes (kirainet.com, distorsiones.com) o páginas (fogonazos.es, cuantarazon.com)…

Y por si no te has dado cuenta, todo lo que he dicho se puede hacer SIN MOVERTE DE TU HABITACIÓN. Ése es el primer paso para hacer que cada día cuente. No tienes por qué hacer una locura. Ayer vi el penúltimo capítulo de la primera temporada de “Hijos de la anarquía” y me quedé satisfecho. Ese capítulo me gustó más que muchas películas con un presupuesto mil veces mayor.

Una vez hayas completado el primer paso: no aburrirte en tu casa. Vendrá el segundo. Porque todo esto está genial. Pero todas estas actividades las puedes seguir haciendo cuando tengas 40 años, te molesten las articulaciones o tengas algún hijo. Por lo tanto, por qué no aprovechar el dicho ese de “Juventud, divino tesoro”?

Dale una oportunidad a un deporte distinto, este trimestre estoy encantado dejándome la piel con el bádminton. Sí, parecerá muy suave y tal pero sudas lo que no está escrito. Y lo mismo para el resto de cosas: si nieva, sube al Teide y tírate con lo que sea. Aprovecha la falta de responsabilidad y pégate un viaje para ir a ver a un amigo. Bucea, tírate en parapenting, vete a la playa en Febrero…

Pero, por favor, hazme caso en por lo menos una cosa:

No dejes para mañana el divertirte.

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