Otro punto de vista

En el último post comentaba mi visión sobre la investigación.

ImagenMi “jefe” también ha reflexionado sobre el asunto y me gustaría dejarlo reflejado aquí también por si puede servir a algún otro navegante. 

Mi experiencia con los doctorados es limitada: solamente he hecho el mío y dirigido dos tesis: las de Antonio y Ruymán. Así pues, mis conclusiones al respecto no serán tan relevantes como las de otros con más experiencia. Dicho esto he de decir que dgracias a mi tesis doctoral (era imprescindible para el puesto que ocupo) hoy en día tengo un trabajo del que puedo decir que me siento como un privilegiado: me gusta, trabajo en lo que me gusta, mantengo mucho contacto con gente brillante e interesante y no me siento mal pagado. Análogamente, Antonio trabaja en la actualidad en el Instituto de Astrofísica de Canarias y Ruymán en el Edinburgh Parallel Computer Centre. Ambos son centros de excelencia a nivel internacional y en ambos casos, el doctorado era un requisito imprescindible para el puesto. Así que solo puedo decir que mi experiencia con respecto a un doctorado, incluso en España, es muy positiva.

Si estudias Ingeniería Informática, una carrera dura donde las haya y tu única aspiración profesional es cambiar el tóner de las impresoras en cualquier organización, el doctorado no te va a servir de nada. Si acabas los estudios de informática y Google llama a tu puerta interesándose por tus servicios, yo también comprendo que no hagas una tesis (cosa que probablemente Google también valorará). Pero si no es tu caso, y no tienes nada mejor que hacer ni encuentras trabajo, hacer una tesis doctoral así como completar o complementar tu formación informática se me ocurre que es una de las mejores alternativas para tu desarrollo profesional.

Las colas del desempleo, desafortunadamente están llenas de gente. De entre ellos (así lo indican las estadísticas), quienes antes se colocarán serán los más cualificados. Si soy un empresario que busca, pongamos por caso un ‘apretador de tornillos’ y tengo que elegir entre una persona que consta en las listas de desempleo como “mano de obra no cualificada” y otra que figura como “Licenciado en psico-pedagogía”, elegiré al segundo. A pesar de que para apretar tornillos su título no me valga de nada.

Iván: me temo que tu opinión sobre el doctorado está fuertemente influenciada por la lamentable circunstancia económica (crisis la llaman) que atraviesa España. No obstante estoy convencido que los análisis tienen que hacerse con una mayor apertura de miras y perspectiva. Desde mi punto de vista, en épocas de crisis, lo mejor que podemos hacer es incrementar nuestra cualificación. Es lo que recomiendo a todos mis estudiantes, y es lo que recomendaré a mis hijos, cuando les llegue ese momento.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que el doctorado tiene que ser para alguien que (a) disfrute con lo que hace y (b) esté dispuesto a hacer un esfuerzo extra en términos de formación, porque una tesis suele durar entre 4-5 años y supone un trabajo duro y concienzudo, con frecuencia realizado en unas condiciones, particularmente económicas, que no suelen ser fáciles. Con la coyuntura actual esas condiciones no están haciendo más que endurecerse, con lo cual entiendo que cada vez menos gente se sienta atraída por la investigación. No obstante sigo pensando que si se tiene el suficiente apoyo económico, no es una vía a despreciar en los tiempos que corren.

 Actualización:

Tener un doctorado puede servir para optar a ofertas de trabajo como la siguiente donde ser doctor es uno de los requisitos:

 

– Perfil de la plaza:
Doctor/a en Informática o titulación asimilable, con menos de 10 años de
experiencia posdoctoral y líneas de investigación activas en computación
de altas prestaciones, arquitecturas heterogéneas, algebra lineal y teoría
de control.
– Duración del contrato: 4 años
– Sueldo bruto: 1.577,70 euros/mes + pagas extraordinarias

Más información:
https://e-ujier.uji.es/pls/www/!gri_www.euji05703?p_tab=2&p_conv=1370&p_conc=3
https://e-ujier.uji.es/pls/www/!gri_www.euji05714?p_conv=3&p_id=14421&p_greid=16983

Cruce de caminos – Mi visión de la investigación

Imagen

Hace tiempo leí algo relacionado sobre los sueldos de los directivos de los bancos. El entrevistado venía a decir que los directivos tenían que cobrar esos sueldos escandalosos porque, en caso contrario, no se atraerían a los mejores profesionales.

A mí me hizo mucha gracia semejante comentario. Me podría haber acordado de los policías, los profesores y maestros o cualquier otra profesión en la que también se debería de pensar en atraer a los mejores. Sin embargo, sus sueldos no son como los directivos de los bancos. Pero no. Me acordé de los investigadores. De esas personas que dedicamos nuestro tiempo a hacer que la ciencia avance mientras conseguimos el doctorado.

¿Qué personas deciden hacer un doctorado? Pues normalmente las mentes más brillantes. Por dos motivos: las becas se conceden por expediente académico y porque son muy duros. Si te ha costado sacar la carrera no te darán ganas de doctorarte.

Bien, intentemos sacar a relucir los pros y los contras de esta situación. Supongamos que estamos en el mejor caso: hemos conseguido una beca FPU/FPI. Nuestro deber será trabajar 8 horas al día en investigación. Leer varios papers a la semana para seguir en la cresta de la ola de los últimos avances. Cada pocos meses un esfuerzo adicional para crear tu propio paper. Muchísimas horas de trabajo que pueden quedar en nada si se rechaza tu trabajo. En caso afirmativo comienza la burocracia para preparar el viaje hacia el congreso. Hacer la presentación, preparar las preguntas…

En resumen, la carga de trabajo es brutal. Y tienes el constante estrés de que si no das el máximo, alguien vendrá y publicará “eso” en lo que estés trabajando. Por lo que debes hacer las cosas rápido y bien.

¿Y la contrapartida a todo esto? Un salario muy bajo. Unos 1.100 €.

En este punto me gustaría aclarar que, si la carrera que has hecho tiene mucho paro, a lo mejor esto es una salida. Pero un informático puede cobrar más que eso incluso sin experiencia. Si le ponemos dos o tres años de experiencia en Java puede cobrar el doble o el triple.

Resumiendo, mientras hace el doctorado cobra menos que el resto de sus compañeros. ¿Y después del doctorado? ¿Cobrará un pastizal teniendo en cuenta que tiene el grado máximo de preparación posible? ¿Las empresas abrirán sus puertas de par en par? ¿Puedes quedarte en la universidad y ser docente?

La cruda realidad es que el doctorado no te brinda ninguna ventaja. La universidad es territorio vedado. La estabilidad brilla por su ausencia. Podrías intentar pedir un posgrado o algo así. Pero nadie te asegura nada. Estás mendigando por unas perras. Por un puesto de trabajo. Ni siquiera eso. Porque todos estos contratos tienen una duración predefinida.

En conclusión, si un amigo A decide lanzarse a la empresa privada y dedicarse a desarrollar en Java, mientras que el otro amigo B hace un doctorado, al finalizar los cuatro años tendríamos que:

  • El amigo A estará cobrando el doble o el triple que B.
  • El amigo A tendrá un contrato indefinido. Podrá pedir una hipoteca para comprarse la casa. El amigo B estará en casa de sus padres, sin cobrar, esperando que el Estado Español resuelva las becas X que ya llevan unos meses de retraso. Si le sale bien, si no, llegará a un callejón sin salida.
  • El amigo A tiene la posibilidad de moverse a cualquier ciudad. Empresas que busquen programadores de Java hay a patadas. El amigo B sólo podrá ir a donde consiga financiación.

¿Esto puede parecer exagerado? ¿Tan “malo” es hacer un doctorado?

Pues como parte positiva decir que en un doctorado te especializas mucho en un campo muy muy concreto. Al 98% de las empresas le dará igual tu doctorado (probablemente ni sepas de qué estás hablando cuando le expliques la temática) pero si tienes suerte y una de esas empresas del 2% restante necesitan a alguien de tu campo… tendrías muchas posibilidades de conseguir el trabajo. Por supuesto, fuera de España.

Por lo tanto creo que hay una ENORME diferencia entre deberes y beneficios. Si a mi me dicen, sácate el doctorado y obtendrás una plaza en la universidad, yo no me saco un doctorado, me saco dos. Pero no me puedo quedar con:

  • Bueno, si dentro de algunos años sale alguna plaza… 
  • Bueno, si tienes suerte y te dan una beca Z…
  • Bueno…

No quiero dejar mi futuro en manos de probabilidades. Y que nadie se engañe, no quiero las cosas fáciles. Si sale una oposición sé que hay posibilidades de no sacarla. Pero sé que, si soy el mejor, tendré una plaza. Eso es lo que le pido al doctorado. Si voy a sacrificar 4 años de mi vida currando a muerte y ganando menos que el resto, exijo una recompensa acorde. Y eso, en España, no se da.

Material para otro post podría ser la poca importancia que se le da a la investigación en España. Pero ése, ya es otro tema.

Resumen

El doctorado lo hace gente que DISFRUTA con lo que hace. No lo hace para conseguir un objetivo u otro. Un buen profesor no da clases por un sueldo alto, lo hace porque le gusta. Así debería ser también para los directivos de los bancos. Buscar gente que disfrute dirigiendo bancos y no que vayan detrás de esos incentivos. Seguro que funcionarían mejor.

Sin embargo, yo disfruto más haciendo otras cosas que investigando. Prefiero dibujar, ver películas, hacer algo de deporte. Pequeñas cosas que me completan y me hacen ser la persona más feliz del mundo. Por eso creo que en mi camino no está el doctorarme. Seguiré buscando. Probando esto y aquello. Buscando el equilibrio perfecto entre trabajo y tiempo libre. Es difícil, lo sé, pero lucharé por ello. Porque creo que es posible.