Oposiciones

Way under autumn, originalmente cargada por Ivan_Lopez.

Hace tiempo que tenía ganas de hablar de esto. Cuando uno acaba la carrera se abre ante uno un abanico de posibilidades enorme. En ese momento te asalta un miedo, la inseguridad. Porque hasta ese instante siempre has tenido claro cuál es el siguiente paso en tu vida. Pero llega el día en que dicho camino se acaba.

¿Qué hacer? Puedes seguir estirando ese camino: hacer un doctorado, un máster, curso de S.A.P. Puedes comenzar a trabajar: en alguna empresa de Santa Cruz, saltar a Madrid/Barcelona o incluso Irlanda. Todas esas opciones las he sopesado. Todas han tenido su lugar en mi balanza. Y remarco eso de “mi balanza” porque lo que sea lo mejor para mí no tiene por qué serlo para todo el mundo.

¿Qué he decidido? Preparar oposicones para ser profesor de informática. Hay amigos míos que piensan que me equivoco. Y a mí no me importa qué me lo digan. Es más, lo prefiero. Me encanta que me aporten nuevos puntos de vista. Rebatirlos, aceptarlos o utilizarlos para modificar mi visión del tema.

¿Por qué lo he decidido? Sé que trabajando en una empresa privada podría cobrar más (sobre todo en el extranjero). Pero no me compensa. A mí trabajar no es algo que me guste demasiado. Hay gente (se me vienen a la cabeza algunos médicos) que son felices trabajando. A lo mejor ellos pueden ser felices trabajando y si les das la oportunidad de irse a su casa prefieren quedarse en el hospital un rato más. Yo ya he trabajo lo suficiente para saber que no me gusta estar dándome cabezazos para intentar averiguar por qué el servicio web envía correctamente un char pero no un arraylist de char. No quiero agobios antes de la entrega del proyecto. No quiero asumir responsabilidades si el resto del equipo no trabaja a mi mismo nivel. No quiero reuniones estúpidas donde se dice lo mismo una y otra vez. No quiero que me obliguen a viajar o a tomar un curso de formación. No quiero verme obligado a hacer algo que está más allá de lo que se me exige para lograr un ascenso.

¿Y todo eso para qué? ¿Para en vez de tener un Seat tener un BMW? ¿Para tener una casa más grande? ¿Ropa más cara? Eso no me va a hacer más feliz.

Este año en el que he estado preparando las oposiciones he sido realmente feliz. He hecho miles de cosas: viajes, excursiones, deportes…  Ha sido un año tan intenso y variado como esta foto:

Fruta fresca!
Fruta fresca!

Y para todo eso sólo me han hecho falta dos cosas: buena actitud y tiempo. Y pienso que ése es una de las cosas más importantes de la vida y a la que sólo se valora demasiado tarde: el tiempo.

El tiempo vale su peso en oro. ¿Y cuál es el trabajo que me aporta una mayor cantidad de tiempo? Profesor de informática. Y además es un tiempo de calidad. Libre de preocupaciones. Porque trabajando en la empresa privada a lo mejor tienes libre el sábado y el domingo pero tienes el run rún de que el proyecto está atrasado, de que tienes reunión el lunes con no sé quién, que te estás quedando encajado en tu actual puesto…

Conclusión: he apostado por hacer las oposiciones. Esto no quiere decir que cierre el abanico. Todo lo contrario: el año que viene podría estar en Canarias, Andalucía o uno de los 64 países en los que España tiene embajada 🙂

Todo depende de cómo la vida siga su curso estos pocos meses que quedan hasta verano. Estos meses llenos de exámenes, listas de aprobados, méritos, interinos, destinos…

Pero sea como sea, estaré bien. Buscando la forma de sacar el máximo provecho a la situación. De ser feliz RECORRIENDO el camino.

Gracias a todos los que habéis estado a mi lado durante estos nueve meses. Los que me animan a estudiar, los que me preguntan qué tal voy, con los que disfruto del tiempo de ocio…